La nevada de ayer puede ser el mejor ejemplo de lo que se puede esperar de los políticos. Se quiere que sean capaces de solucionar absolutamente todos nuestros males y desgracias, que nos faciliten nuestro día a día y que nos creen expectativas de futuro. Lo que no me gusta de mi vida, lo que me va mal, lo que no acaba de salir… todo, absolutamente todo, es ajeno a mí. Toda causa de mis desgracias son externas: el médico, el bombero, el profesor, el funcionario y, por supuesto, el político.
La nevada de ayer no pasa cada semana, hacía más de 25 años que no pasaba algo parecido. No es posible tener los recursos necesarios para combatir algo que pasa cada 25 años, la nieve no es culpa de Montilla, ni de Zapatero, ni de Hereu ni de Obama. Ante hechos así seguro que nos encantaría tener reservas de sal, 3.000 quitanieves, muchos más efectivos de bomberos y planes de evacuación y gestión de estas situaciones rápidos y eficaces. Pero no, no es factible. Los recursos son limitados y Papá Estado no puede hacer frente a todo.
Creo que debemos ser exigentes con nuestros políticos, pero ante todo, debemos ser exigentes con nosotros mismos.
Pero son los propios partidos políticos, con ayuda de los medios de comunicación, los que aprovechan cualquiera fallo o desgracia para echarse encima del adversario. Son ellos mismos los que están creando una nueva figura que jamás podrá existir: el superpolítico.

Publicat per marquezcervantes