De Cospedal ha anunciado hoy la reducción del parlamento autonómico y que los diputados no cobrarán sueldo. Se trata de un hecho gravísimo, que tiene precedentes , que seguramente no será el último y que supone un ataque directo al sistema democrático.
Explicaré la gravedad del asunto resumiendo 3 cuestiones:
1) El recorte del número del número de diputados no se hace bajo criterios democráticos. Me explico, el número de representantes se debe fijar en base a criterios como: número de ciudadanos totales, representación de la ciudadanía, asegurar pluralidad, proporcionalidad, tratar de lograr equipos de gobierno y sus alternativas. Nunca se debe hacer bajo criterios de crisis económica u obsesivos y coyunturales objetivos de déficit.
En este caso concreto, resulta más inquietante todavía que la propuesta se haga 4 meses después de aumentar el número de escaños.
2) La eliminación de sueldos a los parlamentarios tiene diversas consecuencias. Por un lado supone menospreciar la labor de los diputados, imposibilita el necesario ejercicio de oposición y limita el acceso a la representación política. Este último hecho quizás sea el más grave. La no existencia de sueldo supondrá a la práctica que esta labor sólo la ejerza quién de verdad se lo pueda permitir: los que tienen dinero.
En este caso, se añade un cinismo miserable de De Cospedal. Según denuncia IU De Cospedal gasta 7 veces más en cargos elegidos a dedo que el presupuesto anual de las cortes.
3) Se hace de forma unilateral y menospreciando a la oposición. Una decisión de este calado no se debería adoptar sin el apoyo de la posición y con el máximo consenso.
En resumen, De Cospedal aprovecha la crisis económica para llevar a cabo un ataque directo al sistema democrático de forma unilateral. Las consecuencias ya se irán viendo: menor representación ciudadana, dificultad de acceso para los que no tengan mucho dinero, una oposición que no podrá fiscalizar la labor de su gobierno y un parlamento inútil secuestrado por su presidenta.
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Publicat per marquezcervantes