A los compañeros y compañeras socialistas.
Vivimos tiempos díficiles, de grave crisis económica y social. La situación en Europa y en Estados Unidos és muy complicada y se han visto especialmente afectados paises como Portugal, Gtrecia e Irlanda. Durante estos últimos tiempos hemos tenido que adoptar decisiones que, como socialistas, no han sido nada fáciles, pero totalmente necesarias. De no adoptar ciertas decisiones la situación hubiese ido a peor y las consecuencies hubiesen podido ser nefastas. Grecia, Irlanda o Portugal se convirtieron en ejemplos de lo que teníamos que evitar. La situación requería un alto grado de responsabilidad, debíamos anteponer los intereses de todos los ciudadanos a cualquier otro tipo de interés, incluso electoral. De no haber sido así hubiésemos acabado como Grecia.
Durante estos días se han generado muchas incertidumbres entre la ciudadanía. Dudas que no son más que fruto de la ignorancia de la mayoría de la población. Si bien es cierto que diversos actores han actuado malintencionadamente, en la búsqueda de réditos electorales y generando malestar entre la ciudadanía. Nosotros, los socialistas, no debemos caer en la irresponsabilidad de los que, desde una posición minoritaria y casi residual, están tratando de alimentar el malestar social. Toca explicarse bien, siempre con la verdad como argumento.
La emisión de deuda pública es vital para poder hacer frente a los pagos pendientes. La escalada de los intereses limita la capacidad económica de España. Tras muchas negociaciones largas y tensas se ha conseguido que el BCE compre deuda de España y se haya producido una contención del diferencial en los mercados finacionacieros. Por este compromiso, el BCE, Europa y los mercados, exigen medidas que garanticen el control del déficit público en España.
Dicha medida es imprescindible. Se trata de una medida excepcional en un momento excepcional. La coyuntura requiere, además, que la medida se apruebe de urgencia. Es por ello que someter a referendo esta reforma sería un gravisimo error. Se generaría aún más incertidumbre en los mercados si se somete la reforma a la voluntad popular. No debemos obviar que los ciudadanos nos han delegado la toma de decisiones mediante la elección democrática de nuestros diputados y diputadas. Son nuestros representantes en el Congreso de los Diputados los que tienen que decidir democráticamente lo que más conviene a los ciudadanos. De no ser así, y someter la reforma a la voluntad de la población, correríamos el riesgo de que un alto número de ciudadanos se equivocase a la hora de votar a causa de su desconocimiento sobre la medida. Igualmente la celebración del referendo retrasaría la inclusión del artículo en la Constitución.
Los tiempos han cambiado: Vivimos momentos en los que la globalización nos obliga a mirar más allá de nuestra fronteras, no podemos vivir anclados en una concepción reducida del mundo que no se ajusta a la realidad. Lo que pasa en Bruselas o New York nos afecta directamente. Igualmente la política debe adaptarse a esta realidad . Nosotros, los socialistas, debemos ser los primeros en adaptarnos a esta nueva realidad y debemos aceptar que ciertas decisiones se deben tomar bajo la globalidad de la economía mundial.
Ganemos el debate.
Nota aclaratoria
Ante las dudas surgidas debo aclarar que este escrito no refleja mi pensamiento. Es una crítica.
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Publicat per marquezcervantes
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